ACEITE DE CALÉNDULA:
Ahora que se aproxima la primavera, y los campos se engalanan con las florecillas silvestres más comunes y bonitas, es hora de ir aprovisionando nuestro despensario de aceites y demás ingredientes que, en esta época del año, nos regala tan generosamente la madre naturaleza.
Es fácil encontrarnos con nuestra amiga la caléndula silvestre, conocida también como "maravilla silvestre". Pues bien, con ella elaboraremos nuestro aceite de caléndula, muy recomendable para curar y cicatrizar heridas, para quemaduras leves, marcas en la piel...
Ingredientes: flores frescas de caléndula silvestre y aceite de almendras dulces ( o aceite de oliva virgen extra si se prefiere), un tarro de cristal con cierre hermético.
Cogemos las flores sin tallo, cortándolas por la parte del sépalo. Las lavamos y comprobamos que no tienen insectos ni otras sustancias. Las dejamos secar sobre una bayeta o papel de cocina. Luego las colocamos boca abajo dentro del tarro de cristal, y las cubrimos totalmente con el aceite elegido. Cerramos el tarro y lo dejamos macerar en un lugar seco y oscuro durante 40 días. Transcurrido este tiempo, colamos el aceite que ya habrá tomado un bonito color anaranjado, propio de la flor que ha desprendido todas sus propiedades.

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